La melaza de mezquite encuentra su máxima expresión en este rústico postre. Aromatizada con anís, canela y clavo se convierte en un elixir de dulzura sin culpa.
Colocar la pieza de pan, bañar con una cucharada sopera de melaza. Dejar que impregne durante unos minutos y servir decorando con pasas, cacahuates y el queso.
Porciones 12